viernes, 1 de mayo de 2020

CAPÍTULO 69: La oportunidad de nuestras vidas

Capítulo 69

La oportunidad de nuestras vidas

«Un héroe es alguien que entiende la responsabilidad que viene con su libertad» (Bob Dylan)


Foto: El día digital

Quedan unas horas para que todo lo que hemos conseguido en 50 días valga para algo o no valga para nada; para demostrar que hemos escuchado, aprendido de un error que no fue culpa nuestra, pero sí pertenece a nosotros la capacidad de subsanarlo. Las calles van a volver a recibir nuestra visita. Más aún en estos primeros días en los que más que salir de casa vamos a dejar el ostracismo para disfrutar del desahogo. En nuestra mano está no volver a los que han sido, para la mayoría de nosotros, los días más negros de nuestra vida.

En este mes y medio nos hemos consumido. Nos hemos hartado de ver las noticias desalentadoras día tras días, de ver curvas que no dejaban de subir, de contabilizar centenares de muertos al día y miles de contagios sin poder hacer nada. Y cada uno lo hemos vivido de una manera. Quiero contaros mi caso.

Muchos recordaréis cuando yo me encontraba en la calle Italia, contando que una mujer que venía de China podía ser el primer caso de coronavirus no solo en Valladolid, sino en la península. Muchos criticaron la información que dimos porque asustamos demasiado a la gente. El tiempo, desgraciadamente, nos dio la razón, porque la pandemia ya estaba aquí, vaya usted a saber desde cuándo. Era el 11 de febrero, mes cuando todo empezó realmente, y en marzo llegaron los primeros contagios confirmados a España y yo, en la televisión, me encargaba de contabilizar los casos diarios. Solo un caso más ya era noticia por aquel entonces. Ahora hay uno cada diez minutos. Yo he sido uno de ellos, salvo que ahora los famosos anticuerpos indiquen lo contrario. Es una pena que haya quienes aún no se dan cuenta de lo que estamos viviendo y es repugnante que para percatarse haya que vivir una desgracia de cerca.

Tenemos la mayor oportunidad de nuestra vida para demostrarnos a nosotros mismos que somos capaces de anteponer la responsabilidad al deseo.

Por nuestros mayores. Por quienes aún tenemos la fortuna de verlos cuando todo esto acabe, pensando que hay muchos otros que no tendrán esa suerte. Por los sanitarios, a quienes nos hemos hartado de aplaudir cada tarde noche porque nadie lo mereció más, dejándose la salud cada día, y que no soportarían ahora un rebrote. Nadie lo soportaría. Por los trabajadores que han hecho que el mundo continúe y que ahora necesitan volver a nuestra realidad. Por los estudiantes, que viven una situación excepcional. Pero también por nosotros.

No podemos obsesionarnos con una ensoñación. Nuestra vida tal y como la conocíamos ha terminado. Al menos durante un tiempo muy largo. Los conciertos, las cenas multitudinarias, la libertad total quedará restringida sin plazo fijo. Pero gracias a estos 50 días hemos aprendido a valorar las pequeñas cosas. Nunca ha sido tan valioso pisar la acera de enfrente. Nunca un abrazo ha sido tan añorado. Nunca volver a mirar a los ojos sin una pantalla entre medias fue tan emocionante. Estamos muy cerca de conseguirlo. Ahora no podemos fallar.

Hace siete días la mayoría nos alarmamos cuando vimos calles repletas de niños incluso jugando entre ellos, con los padres hablando. Es duro y posiblemente tenga consecuencias nefastas (los datos lo dirán), pero nos puso en sobre aviso de lo que no puede ocurrir si convertimos esto en un juego de quién es capaz de estar más tiempo en la calle.

Para muchos esto será un desafío, una competición por ver quién es más valiente (ellos consideran valiente a eso). Ellos se atañen a que la ley lo permite. Y no les falta razón. Podemos salir a correr a las 6 de la mañana, sacar al perro a las 10, después hacer la compra y por último con los niños. Nadie lo va a impedir, la ley permite salir a la calle hasta con la bicicleta, pero dentro de nosotros debería ser obligado salir también con el sentido común de la mano.

Solo eso nos salvará de volver a donde estuvimos tantos días y esta vez, posiblemente, para tardar mucho más en recuperarlo. Debemos parar un momento a pensar. Llevamos 50 días sin salir a la calle, ¿ahora tenemos que salir todos los días para sobrevivir? Estamos en un estado de alarma, en la situación más complicada para todos en los últimos tiempos, ¿no vamos a ser capaces de reprimir las ganas y tomar esta posibilidad de salir de casa con responsabilidad? Hacerlo lo imprescindible, sin juntarnos a los demás, evitando aglomeraciones. En definitiva, hacer lo que cualquier ser humano con dos dedos de frente haría para no perjudicarse a sí mismo y a los que le rodean.

La nueva vida empieza hoy. Ya ha empezado y tenemos que cuidarla. Habrá quienes se la carguen, no lo dudo. Las redes sociales se llenarán de gente que suba fotos en la calle, incluso con amigos, porque creen que así son héroes. Habrá personas que salgan al exterior cinco veces, con distintos motivos, porque como la ley se lo permite ya están ellas para aprovecharlo. Seguro que las habrá, pero a esta hora todavía confío en que serán las menos posibles y, por supuesto, en no encontrármelas.

En nuestro poder está no regresar a un tiempo oscuro (todavía continúa) que, en caso de volver a él, no tendrá salida. Estoy seguro de que podemos hacerlo. Confío en que tú también seas uno de ellos.  Es una oportunidad de oro para demostrar que valemos como personas, como país, de cara a conseguir la mayor victoria de nuestra vida.