viernes, 29 de julio de 2016

CAPÍTULO 37: La política ya es de todos

Capítulo 37


La política ya es de todos

En política, lo importante no es tener razón, sino que se la den a uno 

(Konrad Adenauer – Político alemán)


La tribuna del Congreso
Hoy toca hablar de una historia que, desgraciadamente, se está convirtiendo en un drama. El primer cuento de la historia donde el lector cree saber más que los actores, incluso antes de abrir el libro. Un relato que cada uno entiende como le conviene, con varios intérpretes: aquel que para el lector es el bueno, y el resto, que son los malos. La situación de hoy hace que esté de moda hablar de política o, mejor dicho, hablar MAL de política.

“¡Qué inútiles son!” “No tienen ni idea”. Estas son frases que, cargadas de razón o no, se están convirtiendo en tópicos del día a día, y que con solo pronunciarlas ya hace ver a los demás que sabes de política. Cualquiera puede hablar de este tema ahora. Con decir que Rajoy es un vago, o que Pablo Iglesias es un ‘perroflauta’ ya uno se siente con poderío en el tema, con sabiduría. Eso sí, no vale ser neutral, hay que significarse. O tiras para un lado y pones verde a unos, o tiras para el otro, y criticas a los unos. Nada de objetividad.

Entremos en materia. Tras más de seis meses sin gobierno, parece que nos encaminamos a otra sesión de investidura fallida, esta vez de Mariano Rajoy, y por qué no, a unas nuevas, inéditas y bochornosas terceras elecciones. Es curioso: todos los partidos opinan lo mismo, que ir a las urnas sería un fracaso, pero tampoco se parten el omoplato para formar gobierno. Sí, esos que únicamente piensan en los intereses de los ciudadanos.

Pero la culpa no es suya (dicen). Al PP parece que no le dejan, en el PSOE no quiere dejar, no quiere presentarse, y no quiere elecciones (muy lógico), Podemos, situación parecida, y Ciudadanos idea la estrategia para no perder más votos en caso de terceras elecciones. Todos esperando a ver si es el otro quien da su brazo a torcer. La espera continúa…

Pero como digo, antes la política era tema de los mayores. Se trataba los domingos a la hora de comer y poco más. Ahora, es de todos. Un tema que me da muchos quebraderos de cabeza es el de la libertad de expresión. No, no estoy en contra de él –Dios me libre–, pero sí de su actual uso. Por ejemplo, nosotros tenemos que respetar que se produzca un referéndum en Cataluña para ver si se van de este país (aunque empiezo a verlo normal, después de que en algunas cadenas nos comparen con Senegal), pero ellos tienen toda la libertad de expresión para no respetarnos a nosotros, pitando el himno. Nosotros no podemos decir algo malo de los animales, pero luego alguno puede bailar en la tumba de un torero porque es libertad de expresión. Ese es el concepto para algunos. Y a estas alturas, quizá habría que empezar por centrarse en otro que es incluso más importante y que engloba todo: la educación, que hace mucha falta, sobre todo en estas situaciones difíciles.

Y retomando el cuento, les hago una pregunta: ¿la mayoría de la gente que habla de política es neutral? En mi opinión, no. El éxito parece estar en radicalizarse. Si a mí el líder de un partido me dice algo, aunque no sepa lo que es, lo apoyo. Eso es. Da igual lo que diga, es de mi partido. Para algunos, si el líder de su partido le dice que hay que salir desnudos a la calle, lo hace. Y eso es lo que ocurre. Extremos. Nadie parece cometer errores, ni equivocarse.

“Los siete millones de votantes del PP son cómplices de la corrupción”. Pues oiga, igual también opina que los millones de que twittearon “todos somos Messi”, son cómplices de un fraude. Hasta ese punto llegamos.

Hace un par de años ni se me pasaba por la cabeza hacer un artículo sobre política. Este tampoco lo es, tan solo remarca los valores que existen ahora mismo alrededor de ese tema. Lo cierto es que, al contrario, sí que hay algún iluminado que por poner tweets diciendo que “la gente que vota al PP no tiene ni idea” o “los de Podemos son unos malnacidos” ya cree saberlo todo.

Les doy un último consejo. Lean. Si quieren hablar de algo, lean. Su juicio sobre algo será mayor cuanto más se hayan documentado sobre ello. No hablen sin conocer, o háganlo, pero no se crean los más listos. Y, por favor, cuando abran el libro, no piensen que ya lo saben todo, dejen que los actores les sorprendan. Quizá al acabar la historia, su pensamiento ha cambiado

miércoles, 27 de julio de 2016

EXTRA: Mi primer regalo

Mi primer regalo


Muchas personas buscan la felicidad en otras. Basan su existencia en encontrar a la persona adecuada con la que compartir todo su tiempo, y la gran mayoría cree que para ello hay que buscar un amor. Otros pensamos de forma distinta, y por eso te escribo.
Elijo este día porque es el tuyo. Hasta hace poco eras una persona inocente, aunque nunca te costó enfrentarte a cualquier cosa. Hoy ya puedes decir que tienes años para todo, pero sobre todo para seguir disfrutando de los momentos de la forma tan peculiar como lo haces.
Jurado queda que es cierto que gran parte de todo lo que recibo me lo das tú. Aunque te lo digo poco, porque las palabras no lo muestran todo, el simple hecho de que estés ya me hace ver que no voy a estar solo, por mucho que me equivoce.
¿O acaso me ‘equivoco’ ahora? Desde el primer día que nos vimos no has hecho otra cosa que no sea buscar que siempre esté bien. En todo momento. Y, créeme, cuesta encontrar a alguien que así lo haga. Y aún más difícil lo tendrán aquellos que no comparten ratos a tu lado.
Recordaré siempre cuando decidiste, entre todo lo que tenías, que yo fuera una de las personas más importantes de tu vida. Y desde ese día lo has demostrado a cada instante. Ahora no puedo hacer otra cosa que mantenerlo.


Antes solo pensaba en buscar una persona que me quisiera como novio, como te he dicho. Antes. Uno se va dando cuenta de lo que uno con el paso del tiempo ve como imprescindible, y lo que ve como añadido, y tú entras claramente en el primer grupo, y seguirás en él, venga lo que venga.
Me ayudas en lo que puedes, pero nunca cesas en tu intento. Aunque las cosas estén mal, las pintas de blanco al instante, aunque solo sea para que abandone por un momento el pesimismo que a veces tanto me sale a relucir.
Imagino que un año próximo no pueda escribirte esto, o peor aún, que tú no quieras leerlo. Pero si hay algo que te diferencia es que no fallas, ni en tus peores días, así que como muchas otras cosas, ese pensamiento ni lo tengo en mente.
Gritaremos (aunque tú siempre me ganes), cantaremos y seguiremos disfrutando, ojalá cada vez mejor. Porque aunque te vayas, seguirás estando tan cerca como hasta ahora, al menos por mi parte.

Alguien capaz de preparar tinglados como hoy, en el que todos disfrutan, repitiendo una y otra vez que podíamos comer, beber, y casi hacer todo lo que quisiéramos. Sí, sé que a veces soy egoísta y no te dejo leer lo que escribo y te hago esperar hasta ahora. Lo siento, conmigo debes ser paciente. Porque eres alguien que inspira confianza y que confía en sus amigos, nunca dejas (ni dejes) de hacerlo. Y con esto espero corresponderte, aunque sea solo un poco, por todo lo que haces y dejas hacer. 

Para mi mejor amiga

¡Felicidades!

martes, 26 de julio de 2016

CAPÍTULO 36: La virtud de ser únicamente únicos

Capítulo 36


'La virtud de ser únicamente únicos'


“La persona que sigue a la multitud normalmente no irá más allá de la multitud. La que camina sola, encontrará lugares donde nadie ha estado antes” (Albert Einstein)


Ese pato es único
Ser únicos. Ese placer que da ser diferente a los demás y, además, sentirte bien. Este artículo va dirigido a todos aquellos que, aunque algo no esté de moda, les gusta. A los que siguen viendo películas en blanco y negro, a esos que se emocionan al escuchar canciones de amor, aunque ya no se lleve, a los que leen esa novela que nadie se atrevió a abrir. En definitiva, a todos los que alguna vez se les pasó por la cabeza la idea de que lo que hacen no está bien, solo porque no lo practican los demás, pero lo siguen haciendo.

En algún momento a todos se nos vino a la mente: ¿seré raro si hago esto? Hoy El Tuitero Resentido da voz a otra persona; una anónima que me inspiró a hacer este artículo y que deseo que les ayude o, al menos, les anime a seguir siendo lo que son. Este mes de febrero, se me dirigía así:

“…y estoy preocupada. Este domingo es San Valentín. Todas mis amigas salen, tienen novio, lo disfrutan. Yo no salgo, no sé por qué, pero aún no me veo preparada para estar con un chico, pese a tener quince años. Y veo que mis amigas ya han estado con la tira de ellos; las veo felices. Y me vuelvo a sentir rara. (…) Sabes que nunca he sido de relacionarme mucho. Igual dedico demasiado tiempo a la lectura, siempre he pensado que me centro más en el mundo ficticio que en el real. (…) Mis vicios son extraños. Aún no sé cómo me aguantas cada vez que te cuento todo lo que va ocurriendo en “Cazadores de sombras” o cómo me soportas cuando me cabreo por haber perdido al parchís con mi hermano. (…) Pero lo cierto es que me gusta, y aún no he encontrado a nadie que aguante todo esto y menos aún que quiera compartirlo conmigo”.

Y su problema no es aislado. Seguro que todos, en mayor o menor medida, alguna vez nos lo hemos preguntado: ¿por hacer esto seré raro?, ¿por qué no lo harán los demás? A veces hemos tenido que anteponer nuestra vida, nuestras aficiones a algunas personas y pensamos que puede que no sea lo mejor, como ella.

No hay un patrón que diga que a una edad determinada tienes que haber hecho esto o lo otro. No viene en ningún sitio que con 16 años tengas que tener novio/a o que tengas que salir todos los sábados porque sino ya eres raro. O que la lectura solo sea de frikis, o que jugar con tu hermano ya no esté tan de moda, y sea más frecuente llevarte mal con él. Igual es lo que te gusta, ¿por qué vas a cambiarlo?

Lo peor que uno puede hacer es dejar de ser uno mismo para atraer a los demás. Parece una obviedad, pero gran parte de la gente lo hace, se subestima. Vivimos en una sociedad en que quizá fumar está más de moda que leer, que ser duro es más frecuente que ser amable. Pero es un hecho, y con ello hay que vivir, y siempre quedará gente que piense igual que nosotros. Tengan clara una cosa: las grandes modas se crearon porque uno empezó haciendo lo que nadie hacía.

Yo también he pasado por lo que ella atraviesa. No es que sea lo más normal y corriente retransmitir partidos uno solo, o escribir artículos de blog, o hacer porras de fútbol, o incluso escuchar a Raphael en la ducha. Son cosas que me definen. Al igual que a otro se le identifica por ese colgante extraño que lleva, por tener ese móvil que ya cumplió siete años, o por viciarse a un juego que solo disfruta él.

“... y lo he decidido. No tiene ningún sentido cambiarlo a estas alturas. Al fin y al cabo, mis amigos me aceptan así, aunque sea introvertida. Me da bastante repelús ver a esos que van de chulos y quieren ser quien no son”.

Eso es ser único, y tiene grandes ventajas. Si te dedicas a ser tú mismo, atraerás a gente que realmente quieres, impones tus propias reglas y las cumples a tu gusto. Hacerte el duro cuando no lo eres, solo lleva al fracaso. Sigue siendo ese maniático que madruga cuando está de vacaciones, ese que está viendo series hasta las cuatro de la mañana, aunque te tomen por loco; el que ve los partidos de su equipo con la misma camiseta por si se la cambia y pierde; el que juega al FIFA con ultradefensiva, aunque le tomen por ‘guarro’.

Cambiar tu opinión solo porque los demás tengan otro pensamiento, te llevará a ser uno más. Tan solo uno más entre la multitud. Tarde o temprano aparece alguien que incluso comparte tus rarezas, se trata solo de quitarse la vergüenza porque esas singularidades son las que te hacen único. Y recuerda: si te critican por ser único, recuérdales que ellos son todos iguales

domingo, 24 de julio de 2016

CAPÍTULO 35: 'FICHASCOPE'

Capítulo 35



'FICHASCOPE'

“En el pasado eras lo que tenías, ahora eres lo que compartes” (Godfried Bogaard)


Un chico tira fichas
¡Queridos internautas resentidos! Siempre he defendido la privacidad y, por ello, voy a seguir haciéndolo. No rehuyo de mis principios tan fácilmente. Después de hablar del Whatsapp, Tuenti, Instagram, Snapchat, etc., empecé a lamentarme en vista de que este año no iba a encontrar red social que criticar. Por suerte, Piqué pensó en mí y me dio motivos para la esperanza con Periscope: la red más aburrida del mundo.

Enseguida entenderán por qué lo digo. En apenas nueve meses se ha hecho viral gracias a al futbolista Piqué, para que luego nos metamos con él, aunque he de reconocer que su fama –la de la red– no ha durado mucho tiempo. Empecemos por su funcionamiento:

Se trata de un espacio donde se hacen vídeos en directo para que otras personas los puedan ver y tengan la opción de comentar en ellos. Esa es la teoría. Y, como cada teoría, a la hora de llevarla a la práctica, cada uno hace uso propio. Como sé que no quieren chapas, voy al turrón y, para ello, voy a contarles mi experiencia con la red social.

El motivo por el que me la descargué fue casualidad. Que mis amigos me dijeran que ahí se veían buenas tetas tuvo poco que ver en ello. Al fin y al cabo, de eso me pude dar cuenta en menos que se persigue a un cura loco. En mi afán de investigador pinché en un icono que te selecciona vídeos aleatorios. Y una de dos, o tengo muy mala suerte –o buena–, o es que todos los vídeos tienen la misma temática. Y ésta se divide en dos: aburrimiento y amor libre. Dos temas muy complementados.

La gran mayoría realiza los directos pidiendo que le hagan preguntas para así, sacarle de su aburrimiento. Muchos otros eligen un tema y piden a los videntes que opinen sobre él. Ambas dos no tardan mucho en perecer y desembocan en el aburrimiento, y esta es la causa de mi afirmación del principio.

Es tanta la pereza que da hacer un vídeo tú solo que hay que hacer que los demás te vean y se aburran contigo. Esto es como cuando duermes con amigos, “si yo me despierto, a despertar a todos”. Tan solo es necesario buscar el método adecuado para lograr tal hazaña.

No parece misión compleja al ver los títulos que más he visto en los vídeos. Algunos eran estos (cada cual más sugerente):

-          Alguien que me desaburra
-          30 viewers y hacemos lo que pidáis
-          A los 200 (viewers) mi amiga enseña las tetas
-          A los 1000 (viewers) vamos a la Casa Blanca y montamos una orgía

No sé ustedes, pero yo en cualquiera de ellos entraría. En el primero, por si algún memo le está desaburriendo; en el segundo, por ver hasta qué punto está dispuesto a llegar; en el tercero, su propio título lo indica; y en el cuarto, por ver cómo es la Casa Blanca por dentro (no por otra cosa). Ninguno de los títulos es cierto, pero el caso es que la gente nos vea. La satisfacción que da que 100,200 ó 1000 personas gasten su tiempo (que cada vez es más barato) en vernos, no es comparable con nada. Lo gracioso empieza ya cuando alguno saca sus dedos a pasear. 

La mejor forma de captar la atención es “enseñar algo” o, mejor dicho, amenazar con enseñar algo. Eso sí. Una chica puede ir poniendo que cuando haya 100 viéndola, enseñará los pechos, pero nosotros siempre somos los que provocamos y los salidos. Así se escribe el cuento, siempre generalizando, pero cada vez me lo creo menos.

La app da la opción de hacer cualquier comentario. Casi todos se resumen en “enseña algo” y la respuesta siempre es “NO” (a partir de medianoche, puede cambiar).

Hablando en serio, Periscope se ha convertido en una ciudad donde la gente a veces le da por salir desnuda a la calle, dispuesta a que los demás se asomen a la ventana para verla, y pensando que, aunque lo hagan, no quedará grabado. Sé que es solo en algunos casos, pero me abochorna. Y, sobre todo, me deprime el fenómeno que engloba todo esto. Presten atención.

Lo he denominado: “hipócrita.net”. El “hipócrita.net” es todo aquel que critica y califica de “desesperado” a quien descarga aplicaciones cuyo principal fin es ligar (para entendernos, tipo Tinder), mientras que luego él mete el triple de fichas en aquellas que, a primera vista, tienen otros fines (como Periscope). En resumen, alguien que flirtea con todo lo que se mueve, pero que le avergüenza reconocerlo. Y sí, hay muchos.

Aunque como en todo, siempre hay una minoría que mantiene limpia esta ciudad y que hace buen uso de ella. Todas las redes son beneficiosas hasta que tú las haces perjudiciales. Y con ellas todo se sabe. Todos te conocen.

Y al igual que está mal vigilar redes sociales o coger el móvil de tu pareja, al igual que uno es tan responsable para no contar su vida más privada por ask, también habrá que serlo para no dejar tu cuerpo a manos de alguien que quizá pueda aprovecharlo. Periscope puede ser una red entretenida, pero hay que evitar que se vuelva aburrida y que te lleve a hacer cosas que te hagan arrepentirte de adoptar esa forma de diversión.

domingo, 17 de julio de 2016

CAPÍTULO 34: La 'atracción' de las 'Vallafiestas'

Capítulo 34


La 'atracción' de las 'Vallafiestas'


“Lo mejor es salir de la vida como de la fiesta, ni sediento ni bebido” (Aristóteles)



El SuperDance
Atrás quedaban aquellos maravillosos tiempos de la infancia en los que ir a la feria se convertía en nuestra gran aspiración en las fiestas de la ciudad. Lejos están ya esos años cuando montarse en un carrusel era la mayor ‘atracción’ de un niño. Atrás pensaban ustedes que se iba a quedar El Tuitero Resentido, pero aquí está de vuelta.

Podría llegar a ser delito que en más de treinta artículos no haya hecho mención a la ciudad donde nací y vivo. Tampoco hay mucho que contar. No es que  Valladolid sea una de las ciudades donde la gente sueña con vivir en un futuro pero, aparte de la Semana Santa –que es única– tiene otra cosa inconfundible: sus fiestas. Y hay muchas formas de disfrutarlas.

Una de ellas es la feria, o era. ¡Qué bonito sonaba aquello de… “Papá, bájame a la feria”! Normalmente ese hecho singular tenía lugar una vez por semana… los domingos por la mañana para ser más precisos, que era cuando menos gente había (y más cosas cerradas). Pero eso es pasado. Los seres humanos somos ‘tocapelotas’ por naturaleza. Cuando no podíamos ir a la feria, ansiábamos por ir. Ahora que tenemos la opción, ya no tenemos tantas ganas. Es la ‘Ley del tocapelotas’.

¡Cuántas veces habré escuchado la frase de… “Eso de la feria es pa´ niños”. Y a veces lo veo hasta normal. Chicos de doce años que ya se montaban en el “Bowser”, resulta entendible que con 16-17 se aburran de subirse en lo mismo. Así que, al final, muchos toman como opción ir a la feria un día con la peña y lucir los petos indumentarios (y este año, las riñoneras), y a ver quién es el machote que da más fuerte al chisme de boxeo. Ya si alguien se monta en algo es otra cosa.

Porque aquí en Valladolid somos muy rutinarios. Tenemos los mismos carruseles, aunque cada año menos. El famoso Super Dance, donde siempre hay más cola que en toda la feria junta; Los Toros, donde el señor locutor lleva más años que Jordi Hurtado en Saber Y Ganar; o La Selva Encantada, que se oye en toda la ciudad. Hemos sufrido importantes bajas como la del Ala Delta, el Skater o el Revolution… que son como los que se cambian de acera, “si se van, no vuelven”.

Pero una vez llegados a la adolescencia, un nuevo plan sale a escena: MORERAS. Se trata de un parque en el que, durante la semana de fiestas, se acude a beber con los amigos, con los no amigos o con los amantes. Bajar un día igual se queda corto, dos está bien, tres ya te va cansando, cuatro ya no sabes dónde ir, y más de cuatro solo se sostiene si en la mitad de ellos o más has acabado perjudicado.

Me encanta Moreras. Lo de beber o no ya se explicó en otro artículo, pero muchas cosas son llamativas. Por ejemplo, el primer día está bien porque saludas a muchos que no has visto en todo el verano –o incluso en tu vida– y estás con ellos. Lo gracioso viene cuando al día siguiente vuelves a estar con los mismos y te saludas como si hubiera pasado otro verano entre medias. Luego también están los que mean en el rincón más inverosímil, o los que aprovechan la superlativa visibilidad del lugar y la ‘soberbia’ sobriedad de alguna para meter toda la mano que en ese verano no ha logrado meter. Aun así, hay gente que se lo pasa bien sin todo eso.

Siempre nos quedarán los conciertos tan aburridos (no todos) que el alcalde nos proporciona cada año. Entre ellos el de Máxima FM, fiel a su cita. He de reconocer que solo en una ocasión me quedé hasta su final. Más de una temporada me he tenido que escabullir porque exclusivamente era ruido o porque el calor humano que había en esa plaza era difícil de soportar. Incluso una vez me volví a Moreras, creo que ese año había bebido.

Y muchas más formas. Salir de cena, ir de casetas regionales, hacer de todo un poco… Siempre es mejor no ser monótono. No ir todos los días a lo mismo, y variar. No por mucho que vayas a moreras todos los días eres más enrollado, y no porque no lo hagas nunca, resultas lo contrario. La diversión con amigos es infinita, de la manera que sea. Las fiestas de Valladolid, por desgracia, solo duran diez días.