martes, 19 de agosto de 2014

C. 19: "El inicio de la adolescencia"

Capítulo 19

"El inicio de la adolescencia"

¡Cuántas redes!
¡Qué recuerdos!... La infancia para la mayoría de nosotros terminó con el messenger y el tuenti. Así nos presentábamos a las redes sociales. Tuvimos que pedir permiso a los padres y explicarles en qué consistía (metiéndoles alguna trola por encima como por ejemplo... que nunca hablaré con alguien desconocido, solo lo utilizaré para hablar con los amigos de clase, que las fotos solo las ven los que quiero...) Una de nuestras herramientas para ligar, el primer especie de "radiopatio" en el ordenador. Para muchos de nosotros, el inicio de la adolescencia. 

- El Messenger (MSN): Qué segundos más largos desde que metías la contraseña hasta que entraba a ver si tu chica estaba conectada. ¡Qué sensación al ver el muñequito verde al lado de su nombre! La verdad es que yo no tuve mucho messenger, me lo hice tarde. O cuando a la derecha de tu ordenador te salía la etiqueta de que .... se ha conectado. El sonidito inconfundible de cuando alguien te habla. Pero lo que nunca debió desaparecer, el invento del siglo, lo que hacía que el messenger fuera único era... EL ZUMBIDO. Pocas cosas más baratas dan tanto gusto como mandarle zumbidos a tu amigo para que conteste de una vez. Pero el MSN era inteligente, no te dejaba mandarlos seguidos. A la izquierda estaba el simbolito de los emoticonos que se sigue conservando, y en el medio la cara con el guiño, por si querías mandar un sapo comiéndose una mosca en directo. 

Las videollamadas, esos juegos ridículos a los que te invitaba la gente y no los hacías ni p**** caso, los grupos de clase en los que te pasabas la vida diciendo... ¿Invito a Fulanita al grupo? (Ahora en la actualidad se mete en los grupos cualquiera). 

- El tuenti: Eso sí que marcó mi adolescencia. Esa versión antigua donde cada visita a tu perfil te hacía pegar un salto. Cuando cargabas y cargabas para ver si tenías notificaciones. Los mensajes directos, era el lugar más privado en el que podías contar las cosas... cuando alguien a quién habías conocido esa tarde te manda una petición. Llegabas por la noche, cogías el ordenador y a abrir el chat. ¡Qué recuerdos! En el chat estabas esperando al amad@, que aparecía de repente a la una de la mañana... seguro que todos de vosotros tenéis recuerdos del tuenti imborrables. Te empezabas a comer el coco por el estado que había puesto. Te etiquetaban en ochente fotos cada tarde que quedabas con los amigos. Le daban a me gusta... Y si alguien te calentaba pues le podías denunciar por ser menor de dieciséis... ahora solo le podemos dar al botón de bloqueo en el móvil.

Y no te digo ya cuando llegaba el día de tu cumpleaños; era el éxtasis. Comentarios a lo largo del día. Yo siempre guardaba los mejores. Te avisaba del cumpleaños de los demás... ahora no te enteras casi por ningún lado hasta el mismo día. 

Ahora me da cosa entrar y ver que tengo 142 conectados y que seguramente ninguno de ellos lo esté, pero que se lo habrán dejado puestos. El Whatsapp es el presente y el futuro no sabemos lo que nos deparará, pero todos guardamos recuerdos bonitos y feos de esto. Pero las modas pasan, al igual que la actual pasará.  

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