Mi primer regalo
Muchas
personas buscan la felicidad en otras. Basan su existencia en encontrar a la
persona adecuada con la que compartir todo su tiempo, y la gran mayoría cree
que para ello hay que buscar un amor. Otros pensamos de forma distinta, y por
eso te escribo.
Elijo
este día porque es el tuyo. Hasta hace poco eras una persona inocente, aunque
nunca te costó enfrentarte a cualquier cosa. Hoy ya puedes decir que tienes
años para todo, pero sobre todo para seguir disfrutando de los momentos de la
forma tan peculiar como lo haces.
Jurado
queda que es cierto que gran parte de todo lo que recibo me lo das tú. Aunque
te lo digo poco, porque las palabras no lo muestran todo, el simple hecho de
que estés ya me hace ver que no voy a estar solo, por mucho que me equivoce.
¿O acaso me ‘equivoco’ ahora? Desde el
primer día que nos vimos no has hecho otra cosa que no sea buscar que siempre esté bien. En todo momento. Y, créeme, cuesta encontrar a alguien que así lo
haga. Y aún más difícil lo tendrán aquellos que no comparten ratos a tu lado.
Recordaré
siempre cuando decidiste, entre todo lo que tenías, que yo fuera una de las
personas más importantes de tu vida. Y desde ese día lo has demostrado a cada
instante. Ahora no puedo hacer otra cosa que mantenerlo.
Antes
solo pensaba en buscar una persona que me quisiera como novio, como te he
dicho. Antes. Uno se va dando cuenta de lo que uno con el paso del tiempo ve como
imprescindible, y lo que ve como añadido, y tú entras claramente en el primer
grupo, y seguirás en él, venga lo que venga.
Me
ayudas en lo que puedes, pero nunca cesas en tu intento. Aunque las cosas estén
mal, las pintas de blanco al instante, aunque solo sea para que abandone por un
momento el pesimismo que a veces tanto me sale a relucir.
Imagino
que un año próximo no pueda escribirte esto, o peor aún, que tú no quieras
leerlo. Pero si hay algo que te diferencia es que no fallas, ni en tus peores
días, así que como muchas otras cosas, ese pensamiento ni lo tengo en mente.
Gritaremos
(aunque tú siempre me ganes), cantaremos y seguiremos disfrutando, ojalá cada
vez mejor. Porque aunque te vayas, seguirás estando tan cerca como hasta ahora,
al menos por mi parte.
Alguien
capaz de preparar tinglados como hoy, en el que todos disfrutan, repitiendo una
y otra vez que podíamos comer, beber, y casi hacer todo lo que quisiéramos. Sí,
sé que a veces soy egoísta y no te dejo leer lo que escribo y te hago esperar hasta
ahora. Lo siento, conmigo debes ser paciente. Porque eres alguien que inspira
confianza y que confía en sus amigos, nunca dejas (ni dejes) de hacerlo. Y con esto espero
corresponderte, aunque sea solo un poco, por todo lo que haces y dejas hacer.
Para mi mejor amiga
¡Felicidades!
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