jueves, 16 de julio de 2015

C.23: "Inconformistas por naturaleza"

Capítulo 23

"Inconformistas por naturaleza"


La adolescencia… esa etapa en la que ni uno mismo se entiende. Muchos son los síntomas: cambios corporales, mayor soledad, tristeza, “ralladas”…
Chiste de inconformistas
¿Por qué en estos años todo nos parece peor? ¿Por qué disfrutamos menos de las cosas que cuando éramos niños? ¿Por qué nos gusta más lo que tienen otros que lo que tenemos nosotros? En definitiva, ¿qué produce que seamos más infelices ahora?

A todos nos toca oír cosas malas de los demás que en ocasiones nos puede afectar, pero como ya he dicho debemos ignorarlas (La ignorancia da felicidad). No obstante las más importantes son las que nos hacemos a nosotros mismos, y muchas veces nos influyen más de lo que pensamos. Comienzan las relaciones con otras personas que no siempre acaban bien, o mejor dicho, que pocas veces terminan bien… Pero todo esto se manifiesta también en un fenómeno.

Uno de los síntomas más comunes de las personas, y sobre todo en nosotros a nuestra edad es el de la PROTESTA. El de solamente querer aquello que no poseemos, y no dar importancia a lo que sí tenemos. Según un estudio se debe a que: “Los adolescentes lo cuestionan todo porque en esa etapa se desarrolla su pensamiento abstracto y eso les da mucha más habilidad para argumentar y para pensar simbólicamente, y tienen una expresión verbal perfeccionada, así que se ven con argumentos para todo” En grandes rasgos lo que viene a decir es que los adolescentes tienen más capacidad de protesta porque encuentran muchas más excusas. Pero a lo que vamos…
Esto es un fenómeno totalmente normal. Yo lo he experimento al pasar también por esta etapa, aunque uno acaba finalmente asentándose a lo que tiene


Estos son algunos ejemplos:

                   Tienes móvil nuevo
            —    Ya pero no es tan bueno como el que tiene Fulanito
                   Te has echao novio
-        Ya pero es un coñazo estar con él siempre
Te habla un chico muy majo que quiere ayudarte
-        Ya pero es un pesao.
Habéis ganado
-        Ya pero es que no he metido gol
¡Has sacado un 9!
-        Ya pero es que yo me merecía un 10, no sé qué narices tendré mal.

Estos son algunos ejemplos para demostrar que estamos en una etapa inconformista. Una cosa es ser ambicioso y otra muy distinta no conformarse con nada de lo que uno tiene y ser un protestón. Pero como ya sabemos, solo nos damos cuenta cuando lo perdemos o estamos a punto de perderlo. 

-        El móvil puede ser peor que el otro pero como se te estropee… te das cuenta de que era bueno.
-        Puedes no tener una pareja perfecta pero si te deja… te darás cuenta de que te quería.
-        Puede ser un chico que se preocupa demasiado por ti, pero si te cansas de él… igual lo echas de menos.
-        No metiste gol, pero cuando perdáis el partido no creo que eso te importe mucho.
-        No sacaste el diez, pero como en otro saques un cuatro… igual te acuerdas de lo bueno que era el nueve.

A mí todo esto me ha ocurrido, y he intentado poner ejemplos para demostrar que así es.
Igual no tenemos una vida perfecta, ni a las personas perfectas a nuestro alrededor, pero es lo que hemos elegido y por algo lo hemos hecho. Puede que sí, que no sea perfecto, pero… ¿Qué pasaría si algún día todo lo que tenemos no está?

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comenta si estás de acuerdo con el artículo