lunes, 1 de agosto de 2016

CAPÍTULO 38: Ellos siguen modas

Capítulo 38

Ellos siguen modas


“Nos reímos de la moda de ayer, pero nos emocionamos con la de antes de ayer, cuando está en vías de convertirse en la de mañana” (Marlene Dietrich)


El pelo de Pogba, un tanto raro
Llegó el momento que más estaba (y estaban) esperando. El día en el que se les va a ver el plumero. Se acabó el quedar bien conmigo diciendo “me gusta tu artículo” “¡qué razón tienes!”. Hoy mis visitas empezarán a descender y muchos me cogerán manía por hablar de cosas en las que ellos están involucrados, y por primera vez me criticarán a mí. Y eso es lo que más me gusta.

Nos rodeamos de gente que sigue modas. Sí. Por mucho que Juan Magán nos intentara convencer de que “ella no las sigue”, lo cierto es que lo normal es hacerlo. Según los expertos diseñadores, una moda dura una media de seis meses, lo que nos quiere hacer ver que hay que tener cuidado con no cogerla tarde y nos quedemos anticuados. Hablaremos de moda aunque, cómo no, siempre dentro de ella se encontrará el famoso postureo.

Como ya comprobamos el año pasado en “cómo ha cambiado el cuerpo”, nuestro físico, nuestros complementos… evolucionan de manera continuada. Tanto que en apenas un año hay que hacer otro artículo con cosas totalmente nuevas. Pero, llegados a este punto, planteo una pregunta. ¿Nos vestimos de una forma u otra por gusto, o porque lo hacen los demás? ¿Nos compramos algo porque nos apetece o porque se lo hemos visto a alguien famoso?

El cambio está bien, pero siempre me gusta dar mi toque personal a algunos que me parecen destacables e interesantes. Uno especialmente me sobresalta. Va dirigido a los hombres. Sí, hoy les toca a ustedes (y a mí). Esa afición que a muchos les ha entrado en los últimos años por parecerse físicamente a las mujeres. No sé si es porque da ‘más rollo’, más ‘swag’ o porque se aburren de ser hombres, pero si aún esto les parece un disparate, presten atención:

Empezamos por el pelo. Sé que ahora a la mayoría de los chicos nos da por los degradados. Nos rapamos el pelo lo más posible, llegando al 0,5 o al 0,2, en homenaje a nuestras mejores notas de clase. Pero, en los últimos meses, visto que se puede quedar ya en la cuneta, hemos vuelto a la Prehistoria y nos lo hemos vuelto a dejar largo. Y claro, la melena ya es cosa del siglo pasado, así que toca recogerse el pelo en forma de moño, kiki o lo que se diga. Primer acercamiento al sexo femenino. No me imagino las collejas que me habría llevado yo si me recojo así el pelo hace un tiempo.

Siguiendo en el rostro, otro punto a destacar son las cejas. Está de moda hacerse una especie de ‘brecha’ en la ceja. A mi gusto, la moda más estrambótica desde ver cómo los chicos de ahora se entretienen lanzando una botella para ver si cae de pie al suelo (debe ser que si eso ocurre, sale un nuevo Pokemon).

Pero no solo el pelo de la cabeza. Bueno, mejor dicho, ya ese es el único que existe. Cualquier pelo del resto del cuerpo ya no es bienvenido. Segunda similitud. Pelo, caca. Ahora nada de pelos ni en las piernas, ni en el cuerpo, ni en los pies… nada.

Nos adentramos en la vestimenta. Las camisetas. No hace falta ser un lince para darse cuenta. Lo que antes era todo apretado, todo ajustado, todo ‘fit’, ahora se ha convertido en todo largo, todo espaciado, todo ‘extensive’. Camisetas largas, lo más posible, y a veces complementadas con una de esas chaquetas de la misma longitud o más, con esa cremallera al lateral que aún no sé muy bien para qué sirve. Así se presentan las modas. Una simple camiseta blanca, sin dibujos, lisa, que te sobra por todos los lados es lo que ahora se lleva. Y es que a veces lo más sencillo es lo más recurrido.

Por suerte, para cubrirnos nuestras partes más íntimas, aún está vigente llevar ropa interior. Los pantalones… ya tal. En vista de que no era suficiente tener algo descosido en la pernera, de que remangárselos para enseñar el tobillo (vaya a saber usted para qué) no era bastante, hemos decidido cortar por lo sano. Rodillas al descubierto. Prefiero no pensar dónde será el próximo agujero en el pantalón.

Lo que me llama la atención, es que estas modas muchas veces se quedan a medias. Por ejemplo, ¿por qué ahora nos da por llevar camisetas largas y espaciadas, pero los pantalones siguen siendo tan apretados? Pues nunca se sabe, como diría Mariano. Aun así, hay cosas que creo que sí deberían replantearse. Ver cómo los chicos nos arreglamos hasta abrocharnos el último cuello de la camisa cuando salimos a dar una simple vuelta, pero luego nos ponemos el chándal más grimoso cuando salimos con nuestra novia,  no me parece lo más sensato. Aunque también es verdad, la culpa no siempre la tiene quien lo lleva, sino quien se lo permite. A ver si las que van a tener mal gusto son ellas…

No piensen mal. Hoy no vine aquí para criticar modas. Esto no es una bronca, porque nadie hace daño a nadie al hacer esto. Yo también tengo mis modas y manías. Pero sé que a la gente le cuesta manifestar algo cuando no le gusta, y eso hago. Solo espero que si alguno de ustedes sigue una de estas modas, se eche unas risas al leer esto. Que se ría de sí mismo, que se ría sin más, o incluso de mí por decir tantas paridas juntas. Porque hacer o tener todo esto no está mal. Al fin y al cabo, a cada uno le gustan unas modas y seguirlas porque un amigo tuyo o un famoso lo haga, no es condenable, aunque yo no lo apruebe. Sea lo que sea, tampoco está de más reírse de uno mismo, ¿no?. 

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