Capítulo 40
Tan parecidos, tan distintos
“El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos” (Proverbio turco)
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| A pesar de todo, parecen amigos |
Para
algunos, la amistad significa respeto, comprensión, empatía. Para otros, quiere
decir ayuda, fiabilidad y compromiso. Un amigo es una persona que, sin ser de
quien está contigo celebrando tus triunfos, pero también está cuando lloras tus
fracasos. Te hace ver lo que está bien y lo que está mal. Se ríe con tus
gracias y te advierte de tus errores.
Los
amigos son esa panda que a veces desconocemos. Ese grupo de gente de la que
creemos saberlo todo, pero que al final siempre nos sorprenden Sí, los amigos,
que cada uno es un mundo, y que son tan distintos, pero a la vez
imprescindibles:
- - Para
empezar, tenemos al amigo organizador: ese pobre hombre que se pasa el día
intentando hacer un plan y buscando por todos los medios que le hagan caso para
ponerse todos de acuerdo en algo. Ese hombre (o mujer) que, aunque ve cómo
educadamente nadie se lo hace, continúa en su intento hasta decir aquella
famosa frase de… “bueno, el que quiera ir que lo diga”, mostrando su cansancio.
- - En
segundo lugar, el amigo ‘ameba’: lo contrario al organizador. Este personaje no
come, pero también puede no dejar comer. Es decir, hay algunos que nunca dan su
opinión y dejan en manos de los demás los planes. Pero en este caso, ni eso.
Seguro que alguna vez les ha ocurrido: Vamos a ir al cine, y nuestro amigo
ameba opina que “le da igual qué película ver”. El organizador, en vista de que
nadie se anima a proponer ninguna, plantea una. En ese momento, nuestro amigo
ameba muestra su queja: “No, esa no me gusta”. Y así continúa hasta que el pobre
organizador se cansa de proponer y se enfada, y el ameba se exculpa diciendo su
idea principal: “No, si a mí me daba igual”.
- - Seguidamente,
nos encontramos al ocupado: el nombre ya lo explica. Ese que por mucho que se
intente localizar siempre tiene algún plan organizado. El de la agenda llena.
“No hoy no, que he quedado” “… es que me voy al pueblo” “… es que tengo cita
para blanquearme el ano”. Aunque, para ser sinceros, a mí me encantaría ser él (no por blanquearme
ano, que también) sino porque hay una maldita costumbre en esto de la amistad,
y es que a veces se premia a los que menos caso te hacen. Es el caso de ese amigo que casi siempre está con otras
personas, y cuando da la casualidad de que se juntan los astros y ese día puede
quedar con nosotros (en la mayoría de los casos porque los otros amigos suyos
no pueden), todos le reciben como un héroe y con unas ganas infinitas (cuando
lleva pasando de nosotros todo el tiempo).
- - En
cuarto lugar, el popular (que tendrá un artículo para él solo): un puesto cada
vez más cotizado. Esos que van por la calle y dos de cada tres le saludan, o el
que queda con amigos para hablar por el móvil con los que no están (que son muchos). Los
demás del grupo siempre saltan… “¡qué popular eres!" Pero los populares, con su
humildad habitual, siempre contestan lo mismo: “Nah, no lo soy. Pero conozco a
todos los de su grupo, ¿eh?” (por si no lo sabíamos)
- - Para
ir terminando, tenemos al vago / bloqueador: es decir, ese que repugna todos
los planes y que por su culpa no se hacen. Para que ustedes me entiendan, ese
‘capullito’ que siendo cuatro personas dice no querer jugar al mus, para que se
jodan los otros tres. O cuando se necesitan cuatro
personas para que nos salga más barato el taxi, y decide subir andando. Un Pedro Sánchez de la vida.
-
Pero
nunca faltan los generosos: esos que cuando se va a hacer algo todos y alguien
no está, siempre salta: “Mejor lo hacemos un día que esté él”. O los que hacen
los equipos cuando hay que jugar al fútbol, los que hacen las cuentas cuando
hay que pagar algo, o los que dejan el asiento de adelante del coche para que
otro vaya más cómodo. En fin, esos que siempre están y que ojalá nunca
desaparezcan.
-
En
último lugar, me quería quedar con tres especies. Las más interesantes:
a. El graciosete: “¿Te sabes el chiste del
hombre y las dos vallas? “Vaya hombre, vaya”. Sí, ese que si no cuenta su
chiste, revienta. Pero no solo eso, él es el primero que se ríe (y muy
frecuentemente el único). Aprovecha cualquier situación para hacer una broma al
respecto, aunque no le escuche nadie, y que normalmente en Whatsapp se ríen en
mayúsculas JAJAJA. Unos auténticos genios.
b. El parlante: El amigo ‘cuentahistorias’.
Ese que aprovecha para cogerte por banda y contarte una de esas historias que
se tiene guardadas, posiblemente desde hace meses. Ya puede ser poco
interesante que hasta que él no acabe no te vas a levantar (yo un día intenté
escabullirme yendo al baño, pero el tío siguió hablándome desde fuera. Por
suerte no entró, aunque si lo llega a hacer igual se calla)
c. Los ‘fantasmikos’: Se podría decir que
son como los parlantes, con la diferencia de que esas historias se convierten
en fábulas. Vamos que se las inventan. A veces tienen tan poca astucia, ya que
cuentan una versión distinta a cada personas, y se les caza fácilmente.
En resumen, una e las mejores sensaciones
es la de tener una panda de amigos tan parecidos, pero a la vez tan diferentes.
¡Qué aburrido sería juntarse con diez personas iguales, pensar lo mismo de
todo, hacer lo mismo…! Todo tiene cosas buenas y malas. Cada amigo tiene sus
virtudes y defectos. Quién no. Hay de todo en la viña del señor, y… para gustos
los colores. Pero los amigos son los amigos, y por muy distintos que sean, como
dice Amaral, “por encima de todas las cosas”.

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