miércoles, 17 de agosto de 2016

CAPÍTULO 42: El "ugly selfie"

Capítulo 42


El "ugly selfie"

“Siempre pensé que las buenas fotos son como las buenas bromas, si se tienen que explicar es que no eran tan buenas” Anónimo.

Un selfie arriesgado
¡Cuántos de nosotros hemos tenido siempre el mismo problema! “¡Qué mal salgo en las fotos!”. Era acercarse a una cámara y muy arreglado se tenía que estar para no apartarse de la foto. Esos tópicos de: “¡Cómo voy a salir con estas pintas! Todo eso, como muchas otras cosas, ya es pasado. Parece que empieza una nueva era en la que una buena foto no equivale a salir bien y salir bien no significa una buena foto. Si usted tiene ese problema, y no sabe qué debe hacer para hacerse una “foto moderna 2016”, para quedar bien en una foto en estos tiempos que corren, les presento en rigurosa EXCLUSIVA, el manual de fotos de El Tuitero Resentido, o más conocido como el “ugly selfie”:

PASO 1: El entorno:
No vale cualquier escenario. Para empezar se debe escoger un lugar que llame la atención al ‘instagramer’ o ‘snapchater’ (que básicamente es donde ahora suelen subir las fotos). Un sitio que atraiga. Por ejemplo, el espejo del cuarto de baño. Dígame un lugar que derroche más glamour que un espejo en el que detrás de ti pueda salir el vidé, o la taza del váter con el papel higiénico encima. Y si no, también nos queda el espejo del ascensor. Sitios elegantes, nada de chorradas. Nada de hacerse fotos con el mar de fondo cuando puedes hacerla en tu glorioso cuarto de baño. Eso sería de románticos.

PASO 2: La pose:
Hay muchos tipos, pero hay un requisito fundamental para todos: NO SONREÍR: Esa es la clave de todo. El temor de no salir en las fotos provenía de que no les gustaba como sonreían. Hasta que alguien inventó este selfie en el que la gracia está en salir mal. Desde ese momento nadie tiene inconveniente en hacerse la foto. Y a partir de ahí usted tiene varias opciones: sacar la lengua (algo muy erótico, poniendo cara de asco para ser posible) o poner morritos (que no sé si es erótico o no, pero parece tener éxito). Pero sonreír no, eso ya si acaso en las bodas. La expresión de lástima es lo que da más salida para gustar, aunque no tenga explicación. Otras tácticas modernas se pueden resumir en mirar a la pantalla del móvil en vez de al espejo, que es donde se tendría que mirar para salir de frente en la cámara. Y no puede faltar enseñar sus objetos de mayor valor: ya puedes estar en el baño o en una pocilga, que ahí te vas a fotografiar con tu reloj Viceroy, tu polo Lacoste o tu gorra Rock Star. Para los más atrevidos, tampoco les falla el levantamiento de camiseta enseñando la chocolatina (apretando tanto que igual sí que tendrían que usar de verdad el retrete), o las del escote tamaño folio. Cada uno con sus armas.

Uno se pone a pensar y a echar la vista atrás y ve que las cosas han cambiado, y en mi opinión a mal, si no sería ‘El Tuitero Agradecido’. Y es que, como todo, esto también es una moda. Entras en Instagram y un porcentaje altísimo tienen fotos de este tipo (igual no con todos los pasos, pero sí la mayoría). Según explica Jessica Rojas, psicóloga, “hacerse una copia de la autoimagen de otros lleva a verse diferentes” ¿Contradicción? No lo creo. “El seguir estas modas es por baja autoestima y por necesidad de aceptación de los demás”, añade.

Taparse la boca, mirar al suelo, morderse el labio… se han convertido en tendencia y todo el mundo lo quiere hacer. Aunque en el top de los top está la foto del perrito. Su atractivo y su ‘flow’ debe estar por las nubes porque ya todo el mundo se ha hecho alguna, debe ser que te viene de regalo con el Pokémon Go. Creo que Unamuno o Pío Baroja también tienen alguna en sus memorias.

Que conste que no estoy en contra de estas fotos, cada uno es libre, solo digo que me gustaría más asomarme a mi abandonado Instagram y ver fotos más ocurrentes. Por suerte aún hay gente con buen gusto. Personas que se compran una cámara y van a los sitios más originales a sacarse instantáneas. Parques, jardines, playas… Sí, vale. Hay alguno que se hace 300 fotos en un día y las sube, pero ese es otro tema. Pero siempre preferiré esas 300, que uno que la cuelga fumándose un cigarro con doce años para que la vean sus seguidores y le den “mg” (que se lo dan). ¿De qué sirve salir en todas nuestras fotos con cara de perro? Una sí, dos bueno… pero ¿todas? Igual no es tan fea nuestra sonrisa. A lo mejor enseñar la tableta una y otra vez nos dará seguidores, seguramente muchos quien tenga la suerte de lucirla, o abrir el escote abrirá la puerta a múltiples halagos. Pero cuando pasen los años… ¿no preferiremos ver esa foto con los amigos en la que sonreíamos por lo bien que lo pasábamos? 

Para alegrarles la noche: les dejo unos cuantos selfies. Que la vida son dos días, y hay que reír, no solo en las fotos: 




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