Capítulo 41
Éramos pocos y parió Pikachu
“A quien madruga Dios lo ayuda, o en este caso consigue un Pokémon” (Profesor Oak)
![]() |
| Alguien juega al Pokemon GO |
Hoy
nos vamos de safari, así que abróchense los cinturones y agárrense a la silla
no vaya a ser que seres extraños se les aparezcan por el camino. Si no era
suficiente el LOL, si aún no bastaba con los videojuegos de frikis que tanto
criticábamos por ser muy “de frikis”, llegó el padre de todos ellos. Por fin
escribo sobre un tema que sé que todos conocen. El fenómeno POKÉMON GO.
Después
de leer cuidadosamente la entrevista que realizaron a la revista Forbes acerca
del fabuloso invento, encontré que lo calificaron como “un videojuego terrible,
pero divertido”. Frase curiosa y retorcida que intentaremos descifrar:
El
funcionamiento no parece complejo. La verdad, no es que haya que hacer una
buena tesis para saber manejarlo. Consiste en cazar Pokémons por la calle para
intentar conseguirlos todos. Traducido a nuestro lenguaje: jugar a cazar
Pokémons para así estar entretenidos hasta que me canse, o bien deje de estar
de moda, y lo desinstale. Pero yo, en mi deber de investigar sobre ello, fui un
día a “cazar” y efectivamente, vi que no era tan difícil.
Algo
tan simple como golpear repetidamente una pantalla para alcanzar tu objetivo. El
juego más popular del mundo se resume prácticamente en eso. Para que luego
digan que la felicidad cuesta conseguirla. Pero así es. Además, no es necesario
batallar con otras personas hasta dejarles sin dientes (de momento). No. Es un
juego muy pacífico.
Pero
el clímax llega cuando cazas tu ‘Pokémon’. Esos saltos que pega uno durante 3
segundos celebrando esa suntuosa proeza no es comparable con nada. Después ya
se vuelve a la realidad, se guarda el Pokémon en la ‘Pokédex’ y a seguir. Luego
tienes la opción de llevarlo al gimnasio para “mejorarlo y evolucionarlo”.
Ahora ya nadie en el mundo puede decir que no va al ‘gym’, aunque solo sea para
llevar a sus mascotas. Eso sí, para entrar en ellos hace falta llegar al nivel
5, no sea que los llenemos y empiece a oler a choto. Y
cuando finalmente tengamos un gran número de PK con PC (no es ordenador, sino
Poder de Combate) ya podemos entrar, fijándonos bien en si es el color de
nuestro equipo.
Y
así se pasan los días, las noches, las madrugadas… buscando bichos. Siempre he
comentado que hay dos cosas que hacen personas de todas las edades: una es ver
la tele, otra es pasear por la playa. Bien, pues ya hay una tercera. El inicio
de una nueva era triunfal que viene de la mano de Pikachu y compañía. Salgo a
la calle y me encuentro gente de mi edad, grupos de chicos pequeños,
adolescentes, personas de mediana edad, incluso adultos o familias enteras con
un objetivo común: encontrar Pokémons.
La
de cosas positivas que ha provocado. A parte de la diversión, que puede estar
sometida a debate, no cabe duda de que se ha convertido en un gran antídoto
contra la obesidad. Hay personas que han hecho más kilómetros en busca de
‘charmanders’ que para ir al colegio. Gracias al Pokémon Go a la gente le ha
dado por conocer las calles de su ciudad y ha aumentado su capacidad de
exploración del mundo. Y, qué narices, que ya muy pocas veces voy a salir a
hacer ejercicio solo, aunque solo sea por interés.
Aunque
para mí, la gran ventaja de esta práctica no es otra que su impacto social. Ver
cómo chicos de 13 años dialogan con gente de 20 es hasta emocionante. Aunque
sea sobre Pokémons, por algo se empieza. El mundo está hecho para relacionarse
y gracias a esto la gente lo hace y, lo que es más importante, de forma
pacífica, ya que no genera violencia. “Hay gente que ha salido a la calle por
primera vez gracias al Pokémon”, asegura la revista.
Pero
como en todo artículo del resentido, nunca falta hacer ver las cosas malas QUE
USTEDES NO QUIEREN VER. Todo es bueno, hasta que se hace un mal uso de ello. El
ansia es un claro factor. Siempre es divertido ver cómo en el Retiro aparece un
Pokémon raro y todos corren tras él, pero… ¿no les parece llegar a un límite
bastante absurdo? Tampoco es agradable ver cómo una persona cae a un barranco
por un SIMPLE JUEGO, o cómo un autobusero pone la vida de los demás en peligro
jugando a un SIMPLE JUEGO, o como algún país tiene que prohibirlo con
invasiones. Es un juego. Sí, crea adicción, pero lo que no puede crear es
vergüenza.
Como
saben, el adicto no puede posponer el deseo, ni la concreción del mismo. ¿Lo
entienden? Puede que no, pero viene a decir que cuanto uno más usa algo, más
difícil es quitárselo, y cuando eso ocurre, luego uno no puede vivir sin ello.
Así
que si ya tiene Pokémon Go, y es fanático, que sepa que estoy de su lado,
aunque no juegue. Se lo reconozco, hemos llegado a un punto en el que cualquier
cosa es útil para olvidarse de muchas cosas, en el que igual salir a buscar
Pokémons es más sencillo que encontrar grandes personas. Un planeta tierra
donde la realidad virtual a veces da más alegrías que el mundo real. No lo
dudo, pero no se olvide. Es un juego. Y, aunque sea más difícil, y en ocasiones
injusto, algún día todo esto le aburrirá y tendrá que regresar a la vida real,
donde hay personas, donde existen problemas, donde los gimnasios son para hacer
ejercicio y donde los safaris son de leones.
Así
que Pokemitas, disfruten mientras puedan.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comenta si estás de acuerdo con el artículo