Capítulo 44
Juan, Juan, vámonos de putas
"El sexo forma parte de la naturaleza. Y yo me llevo de maravilla con la naturaleza." -Marilyn Monroe
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| ¿Pensamos mucho en sexo? |
En estas breves líneas
podría dedicarme a contarles mi vida sexual con pelos y señales y podría ser
que ocupara todo el artículo. O eso, o quizá no abarque más allá de estas dos
líneas. De una forma u
otra, como seguramente puedan conciliar el sueño igual de bien la sepan o no,
hablemos de lo que verdaderamente importa.
Admito
que estoy feliz de tener la oportunidad de escribir esto. Por una vez, aunque
solo sea una, las mujeres van a reconocer que algo del sexo os gusta por fin,
aunque solo sea mi artículo. Quiero enterrar ya de una vez el mito. “Los
hombres solo piensan en sexo”. Muchos estudios se empeñan en seguir demostrando
que el varón es el que más recurre a ese pensamiento. Según un estudio, la gran mayoría de los hombres piensan 19
veces al día en sexo, algunos llegando al exceso de tener 388 pensamiento
sexuales en ese periodo. Sin embargo, las
mujeres deben de hacerlo solo 10. Para más inri, los hombres piensan en
sexo el mismo número de veces que en comida. Y yo, inmerso en mi cabezonería
habitual, no me lo creo. Aprendamos a diferenciar dos verbos: PENSAR, Y DECIR. Y aquí llegamos al
‘quid’ de la cuestión: no es que las
mujeres piensen menos, es que no lo dicen. Para un hombre hablar de sexo es
como hablar de fútbol, es natural, y hasta le da seguridad. Esos que dicen que
cuanto más parla un hombre de sexo es porque está necesitado, una de dos: o es
una milonga, o es que todos ‘follamos’
menos que un gato con escayola. Pero no se engañen. Los hombres, por suerte
o por desgracia no tienen complejo en soltar cualquier barbaridad de ese tema,
hasta nos divierte, nos hace sentir liberados. No es que nos guste hablar del
sexo, es que nos fascina estar entre amigos y ver quién es el que dice la mayor
burrada o la palabra más malsonante del diccionario sexual. Pero, háganme caso.
No por decir más, se piensa más que el que dice menos.
Pero
por tópicos que no nos falten. “Todos
los hombres son iguales”. “Todos piensan con el pene”. Las mujeres siempre
se refugian en eso cuando no encuentran a su media naranja. La culpa nunca la tienen ellas, siempre son
los otros, que están muy salidos y van a lo mismo. Para eso las mujeres son
muy suyas. Ellas nunca entran a los tíos, siempre están esperando a que lo
hagamos nosotros. “Tenéis que ser más lanzaos”, dicen. Eso sí, luego les pides
la hora y ya saltan rápidamente con que tienen novio y le cuentan a la de al
lado que es que ese ‘le ha entrado’. Los dos sexos tenemos una manía, y es que
nos fascina decir que gustamos a alguien o que alguien nos está cortejando (qué
palabra más vieja). “Ese/a me ha pedido fuego, quiere lío seguro”. Y se queda
tan ancho/a. Y yo aún me sigo preguntando… ¿dónde
está la satisfacción de decir a sus amigas aquello de “pues me han entrado quince tíos, pero
rechacé a todos”? Debe ser muy gratificante hacer la cobra a quince chicos
solo para sacar más pecho entre tus amigas. Por todo ello, bravo.
Pero
vayamos al meollo. El sexo. Nos gusta a todos en sus múltiples variantes. Por
ejemplo, la masturbación. Siento hablar tan claro, sé que no están acostumbrados a que les
hablen claro. Todavía hay algún ingenuo que se cree que es solo cosa de
hombres. Volvemos a lo de HACER – DECIR. ¿Por
qué a las mujeres les da corte decir que practican sexo solas y a nosotros no?
Desgraciadamente vivimos en una sociedad
donde el que se ‘tira’ a diez chicas es un auténtico crack y la que tiene una
aventura con diez chicos es una fresca. Así es, y alguna vez cambiará pero
por ahora no. Por todo ello las mujeres
son mucho más precavidas a la hora de decir eso. Mientras que los
varones fardan de tener mucha más experiencia, las hembras quieren hacer ver
que tienen menos. Pero tampoco es para tanto. ¿Hay algo malo en ‘tocarse’? Es
flipante pero a uno no le da vergüenza
decir que se fuma dos paquetes diarios, pero no es capaz de reconocer que se
masturba, y es bastante mejor y hasta más sano. ¿Por qué el sexo será un
tema tan tabú?
Lo
será, hasta que te juntas con tus amigos. Ahí el sexo sale a relucir con total
solvencia. Cuando hablas de ello con tus
personas de confianza, los fantasmas salen a la luz, las experiencias de cada
uno son explicadas al detalle, los tamaños de las cosas empiezan a crecer
milagrosamente, y esa novia fea que tienes resulta ser muy buena en la cama.
Entre amigos pocas cosas sexuales son verdad. Nos encanta fardar. En los
hombres, por ejemplo, es muy habitual la
“lucha de sables”: marica el que la tenga más corta. ¡Qué casualidad que
todos la tienen enorme! Hasta los 22 cm todo es creíble, y de 15 para abajo
vete buscando un buen médico. Las mujeres, en cambio no tienen donde mentir.
Por ello son más modestas, pero a la vez inconformistas. La que tiene poco
pecho quiere más, y la que tiene tanto, le molesta.
¿Alguno
de ustedes ha practicado alguna vez el ‘petting’?
Les aseguro que sí, aunque no sepan lo que es. En vistas de que no había una
palabra que definiera ese paso intermedio entre el beso y el temido coito, este
curioso vocablo ha aparecido. Definido de alguna forma: es la práctica de sexo,
sin penetración. Para el Tuitero Resentido: forma elegante de decir que te has quedado a medias. Es el conjunto
de caricias que se hacen para ‘calentarse’, pero sin llegar a nada que ponga en
evidencia la posibilidad de que un espermatozoide y un óvulo se puedan casar.
El simple hecho de no poder haber penetración te ayuda a buscar numerosas
formas de excitación. Más o menos como el
pintor que solo puede utilizar un color, y tiene que ingeniárselas para hacer
un cuadro.
Pero
no todo es tan blanco. Hay algo que me mosquea mucho más. La dichosa virginidad y la edad. Debe de venir en algún sitio
escrito que cuanto antes la pierdes, más feliz eres el resto de tu vida.
Mentira. ¿Acaso hacerlo con 13 años con
la primera persona que encuentra es más satisfactorio que hacerlo con 18, 19, 25
años con la persona que realmente quieres? Recapaciten. Perderla tan pronto
no hace feliz a nadie, salvo a los infelices. Hay alguno que por el mero hecho
de sentirse presionado va al ataque sin cesar hasta que consigue su objetivo y
después dice… ¿todo esto de qué sirve? Seré todo lo ñoño que quieran, pero para
eso es de las pocas cosas que no existe edad. No es mejor quien antes la pierde, ni tampoco quien más tarda. No es
más chulo quien más lo hace, ni más pringado quien no moja. Igual no se
está preparado, o sí se está pero se quiere esperar, o simplemente no se
encuentra a la persona adecuada para llevarlo a cabo. ¿Por eso alguien es peor? Piensen antes de hablar tanto.
Si alguno se preocupa por
eso, está bien hacerlo, pero tampoco durante mucho tiempo. Solo es necesario
fijarse en que si tantos libros hay de
cómo hacerlo, si hay tantos burdeles en activo, y si tanto éxito da el porno es
que tampoco la gente practica sexo con tanta frecuencia como aseguran. El
sexo muchas veces está sobrevalorado. Sí, vale, es algo maravilloso, pero hay
cosas más brillantes en tu vida. Yo les diría que no hicieran tanto caso. Dejen de preocuparse cuando empiezan los
dichos de que la media de edad para perderla es de 14 años, o de que el
promedio de tamaño del miembro es de 17 centímetros, o de que uno de cada tres
se blanquea el ano. Ustedes que
hablan tanto de la personalidad, dejen esos estereotipos y construyan los suyos.
Porque su vida la marca su propio camino, no una media en internet. Disfruten
los que tengan sexo y dejen disfrutar a los que no lo tienen. Y si por
casualidades de la vida no hay manera de mojar, al menos piense que no necesita
comprarse paraguas.

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